Capítulo 11

Ni el mármol, ni los mejores monumentos, durarán con la fuerza y esencia que posees.



Tu excelentísimo esplendor,

La incuestionable majestuosidad de tus actos.

No habrá muros que los detenga.
Ni espada que aplaque tu voz.

Pues, aquel que se atreva a detenerte quedará en un letargo.

Hasta que el juicio final fatigue al mundo.

Tu seguirás de pie.



Siendo invicta.

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