Capítulo 18
Un mundo confuso, con gente desconocida, días extraños, en conclusión, todo es tan irreal en ese nuevo mundo, que el único requisito para vivir no es respirar sino sentirse solo.
Fue allí donde pasé unas merecidas vacaciones. Hace rato ya que no quiero soñar por el simple hecho de tener que estar despierto, quien me conoció no me recuerda y quien me recuerda no me ve porque no lo dejo hacerlo. ¿Que demonios pasa por la cabeza de esas aves mientras dura el eclipse?, ellas deben regresar porque la repentina oscuridad duró poco y el sol sigue estando allí donde lo vieron por última vez.
En la mía pasaba algo similar, con la diferencia de que probablemente aun no había terminado aquel eclipse o, como temía, ya mi sol se había esfumado. Ahí, ni más ni menos estaba frente a mi sigilosa y aguardándome la gran prueba, tenía que descubrir que en la vida siempre hay más motivos para estar de pie que para no estarlo, que somos hijos prisioneros de un producto fabricado sin hormonas ni sentidos con viciados propósitos, que en la iglesia ya están cambiando por dinero los milagros y que la mayoría te sonríe si estas bien posicionado en este mundo material.
Ahora cada vez que respiro ese aire tan vacío de la soledad, me doy cuenta que lo que creía vida me había abandonado y que el significado de ser humano se reducía a dinero y apariencia – No me avergüenza contarles que mi único consuelo siempre fueron aquellas aves, por muy absurdo que parezca, mi sol, mi luz o lo que sea tenía que llegar -.
Fue allí donde pasé unas merecidas vacaciones. Hace rato ya que no quiero soñar por el simple hecho de tener que estar despierto, quien me conoció no me recuerda y quien me recuerda no me ve porque no lo dejo hacerlo. ¿Que demonios pasa por la cabeza de esas aves mientras dura el eclipse?, ellas deben regresar porque la repentina oscuridad duró poco y el sol sigue estando allí donde lo vieron por última vez.
En la mía pasaba algo similar, con la diferencia de que probablemente aun no había terminado aquel eclipse o, como temía, ya mi sol se había esfumado. Ahí, ni más ni menos estaba frente a mi sigilosa y aguardándome la gran prueba, tenía que descubrir que en la vida siempre hay más motivos para estar de pie que para no estarlo, que somos hijos prisioneros de un producto fabricado sin hormonas ni sentidos con viciados propósitos, que en la iglesia ya están cambiando por dinero los milagros y que la mayoría te sonríe si estas bien posicionado en este mundo material.
Ahora cada vez que respiro ese aire tan vacío de la soledad, me doy cuenta que lo que creía vida me había abandonado y que el significado de ser humano se reducía a dinero y apariencia – No me avergüenza contarles que mi único consuelo siempre fueron aquellas aves, por muy absurdo que parezca, mi sol, mi luz o lo que sea tenía que llegar -.

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