Capítulo 4

No soy ajeno a desear tener tu presencia, escuchar tu voz y exhalar tu aroma dulcemente embelesando mis sentidos.



Con el manto fiel de la esperanza cobijo mis deseos de tenerte a mi lado, miro al cielo y contemplo como pasan silenciosas las horas, como si cada segundo durara más que de costumbre… Y siento que todo gira a un paso más lento que para aquellos en mi al rededor.

Me levanto y miro afuera, me gusta contemplar el alba, sentir la brisa que llega y roza mi cara como invitándome a seguirla a donde va, siempre hace lo mismo, quizás conoce el sendero más corto para llegar a ti, no lo sé… el calendario me habla de fechas por venir y citas postergadas...

 Ya verás, será como tener en las manos un ave que apenas abre sus ojos a la luz, sólo hay que esperar y sus alas pronto serán fuertes y la llevarán a lugares distantes. Así somos, lleva en sus alas el deseo de volar hacia lugares de ensueños, a donde se cumplen promesas y esperanzas, se deja atrás el miedo y se nace a una vida plena de emociones nuevas, de caricias encontradas y de instantes que jamás se olvidan.

 Todo pasará así como pasa todo, y entonces, estaremos tú y yo camino a casa

Comentarios