Capítulo 7

Estoy aquí implorándole a la luna que pose suavemente sus rayos, una a una, en cada poro de tu piel...

¿Podría la física explicar, como hacen mis letras para llegar envueltas a ti en suspiros?,

Dichos suspiros que ahogan mi pecho y me impulsa a pedirle al cuerpo celeste, que te cuide y te guié, Desde aquí, te envió con el viento mil suspiros de abrazos cálidos, que podrás usar cada vez los necesites, ilimitadamente, y aún así, procuraré que no te falte ninguno.

 Ya ni siquiera necesito escribir el destinatario, pues el mensajero ya tiene tus datos apuntados, podría decir que tiene "la oficina llena" con todos mis recados.

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