Capítulo 25

Debo decir que te admiro.

Pero hay una lucha en mí que no sabe que admira más de ti…

Si tu dedicación a lo que te gusta, el esfuerzo por alcanzar tus sueños o la inteligencia que desbordas.

Sin embargo, la sonrisa tierna que emanan tus labios, lo rizado de tus pestañas y esa mirada dulce que tus ojos me brindan, son otros aspectos que erizan mi piel cuando los recuerdo.

Pensar con el corazón no es fácil, pero tu espíritu en mí basta para que el corazón razone.

No necesito nada más de ti, sólo tu persona, como el ser que me hizo creer en mí y en las casualidades de la vida. Sólo necesito la mujer que admiro infinitamente por su personalidad.

Las personas dictan las reglas, pero no plantearon alguna que nos diga que tenemos que seguirlas. La mayoría de los humanos basan los aspectos de su vida dentro de lo “normal” y doy gracias porque lo nuestro no es ni normal, ni razonable y si demasiado cuestionable. Porque es eso precisamente lo que le da gusto a la vida.

Eres maravillosa.


Comentarios